SINAGOGA

Sinagoga (en griego, 'lugar de asamblea'; en hebreo bet knesset), en el judaísmo, casa o asamblea para la oración comunal, el estudio y el encuentro; institución central comunal. Los judíos de la Europa central y oriental llamaban a sus sinagogas shuls (judeoalemán --yiddish--, 'escuelas'); a veces los judíos reformistas usan la palabra templo.
La arquitectura de la sinagoga nunca ha reflejado un único modelo, pero los siguientes elementos son casi invariables y poseen gran importancia: el arca que acoge los rollos de escritura de la Torá (Cinco Libros de Moisés escritos en hebreo arcaico y en pergamino), la cual está siempre en la pared orientada hacia Jerusalén; el Ner Tamid ('llama perpetua'), luz siempre encendida ante el arca; la gran mesa en una plataforma elevada (bimah), donde se lee la Torá ante la congregación; un pequeño atril de lectura desde donde se preside y se anima el servicio y desde donde reza el rabino; también se distinguen los asientos para la congregación. Por tradición, los hombres y las mujeres se sientan en secciones separadas, pero las sinagogas conservadoras y las reformadas no observan esta costumbre. Un candelabro de siete brazos (menorah) es un signo habitual en el culto.
Orígenes
Los orígenes de la sinagoga como institución son oscuros. La muestra arqueológica más antigua es una inscripción egipcia del siglo III a.C. El vestigio más antiguo en Palestina es una inscripción griega del siglo I a.C. que exalta las enseñanzas de la sinagoga ("para la lectura de la Ley y la enseñanza de los mandamientos"). Las sinagogas más antiguas descubiertas en Palestina (en Masadá y Herodium) son del siglo I d.C. y son anteriores a la destrucción del templo de Jerusalén. Los vestigios literarios del siglo I (como las obras del filósofo Philio Judeo y del historiador Flavio Josefo, así como las del Nuevo Testamento) representan la consolidada sinagoga como una institución, pero su verdadero origen es incierto, a pesar de las numerosas teorías académicas. El templo de Jerusalén constituyó el centro del culto judío mientras se mantuvo en pie, pero la sinagoga tenía una función diferente, puesto que servía como lugar de encuentro local para el estudio y, probablemente, para la oración. Cuando el templo fue destruido, la sinagoga ocupó su lugar. Gran parte de la liturgia del judaísmo rabínico, como durante las horas de la oración estatutaria y el número de servicios celebrados en el Sabbath y otras festividades judías, se encuadraba en los rituales y ritmos del culto del extinto templo de Jerusalén. Desde época muy temprana, la sinagoga también sirvió como centro comunal e incluso como posada para los judíos viajeros.

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